El gobierno de México, bajo la administración de Claudia Sheinbaum, ha endurecido los controles migratorios al aplicar una exigencia de vigencia del pasaporte que hasta ahora contaba con márgenes de flexibilidad.
A partir de ahora, las personas que no cuenten con su documentación en regla podrían ser impedidas de cruzar las fronteras del país, lo que representa un cambio significativo en la política migratoria mexicana.