Se critica a periodistas como Pablo Ladaga por calificar a los jugadores de la selección argentina como "desclasados" y cuestionar su falta de manifestación política sobre la situación social del país.
Se argumenta que esta crítica se debe a que los jugadores no se involucran en posturas políticas, y se remonta el origen del resentimiento a la época en que la selección no visitó la Casa Rosada durante el gobierno de Alberto Fernández.