Se cuestiona si realizar periodismo de denuncia sobre temas como los juicios a Chiquitapia o la situación económica del país convierte a los periodistas en "anti-Messi" o "anti-selección". Se argumenta que informar sobre estas cuestiones es parte del rol periodístico y no una oposición a la selección nacional.
Se critica la idea de que el Mundial pueda servir para "tapar" problemas sociales o económicos, sugiriendo que la alegría por el fútbol no debe ser utilizada para evadir la realidad o silenciar las críticas.
Se menciona una campaña, tanto interna como internacional, que busca perjudicar a la selección argentina y a su dirigencia, y se cuestiona la actuación de ciertos periodistas deportivos que, según el análisis, estarían alineados con intereses específicos.