Tomás Dente reflexiona sobre lo que pensaría su madre, fallecida, de la situación actual con su hermano Fernando.
Cree que su madre estaría orgullosa de sus cuatro hijos, a quienes adoraba, y recuerda su último legado: que estuvieran unidos.
Tomás admite que le fallaron en ese pedido, pero confía en que sus padres, donde sea que estén, están orgullosos porque cada uno hace lo que puede.