La Unión Europea anunció un paquete de ayuda financiera de mil millones de dólares destinado a programas de recuperación temprana en la Franja de Gaza y Cisjordania. La jefa de la diplomacia del bloque, Calla Calas, condenó la escalada de agresiones y calificó la situación en Cisjordania como intolerable, apuntando a la creciente violencia de los colonos israelíes hacia la población palestina.
Los ministros de exteriores de la UE respaldaron la propuesta de prohibir el comercio con los asentamientos ilegales de Israel. Las autoridades palestinas recibieron la ayuda con cautela, enfatizando que ningún avance será viable sin la retirada total de las tropas israelíes de las áreas ocupadas.