La bandera de las Malvinas desplegada por los jugadores argentinos tras eliminar a Inglaterra generó repercusión en la política local.
Tanto Axel Kicillof como Mauricio Macri recogieron el gesto, mostrando un frente unido en la celebración del triunfo y la reivindicación de la soberanía.
El equipo argentino, con su personalidad distintiva, demostró su conexión con la historia y los símbolos nacionales.