Se critica la gestión del gobierno de Javier Milei en relación a la Causa Malvinas, tildándola de "propia derrota" y de torpeza política, especialmente tras las declaraciones de Alejandra Montoliva. La apropiación de la bandera argentina por parte de la Selección Nacional y su repercusión mundial han dejado al gobierno en una posición incómoda.
Se cuestiona la estrategia de Milei de buscar apoyo en Estados Unidos y se sugiere que podría haber un acuerdo subyacente con el Reino Unido. La declaración de Milei sobre estar "más cerca de la recuperación de las Islas Malvinas" es vista con escepticismo, dada la histórica postura británica y el rol de Estados Unidos en el conflicto.
Se enfatiza la importancia de la bandera popular y el sentir de la gente, en contraste con la dirigencia política que parece desconectada. La selección, al tomar la bandera y exhibirla, ha demostrado una conexión con el pueblo que la política no ha logrado.