Se criticó la actitud de algunos periodistas y dirigentes que, por miedo a represalias o a perder privilegios, evitan confrontar al poder económico y al gobierno.
Se hizo un llamado a la valentía y a la defensa de las convicciones, especialmente en temas como la soberanía de Malvinas, frente a un gobierno que se percibe como sumiso a intereses extranjeros.