Se critica una ley por considerarla "mala" y por no proteger la inviolabilidad de la propiedad privada, sino promover la extranjerización de la propiedad pública. Se argumenta que viola la integridad territorial y desprotege las tierras argentinas.
Se califica el título de la ley como "cinismo brutal", ya que va en contra de leyes anteriores que protegían el patrimonio y el territorio nacional.