Se critica la postura del gobierno de Milei respecto a Malvinas, calificando sus acciones como "eslóganes berretas y populistas" y "nacionalismo rancio".
Se argumenta que la recuperación de las islas debe darse a través de la diplomacia sabia y no de "gestos de patriotismo baratos". Se cuestiona la imprudencia de quienes toman decisiones políticas en el ámbito deportivo.