Se expresa molestia en el gobierno porque la actuación de Monteoliva respecto a la prohibición de banderas con el "mapita de Malvinas" fue un "tiro en el pie".
Se argumenta que esto cayó mal no solo en la gente sino en toda la comunidad futbolera, que tiene un fuerte arraigo con la causa Malvinas, evidenciado en las banderas y tatuajes presentes en canchas y jugadores.