Se enfatiza el sentimiento de pertenencia de las Islas Malvinas a Argentina, expresando un fuerte rechazo a quienes niegan esta afirmación.
Se menciona la identificación histórica con Margaret Thatcher y se advierte contra la posibilidad de malas interpretaciones, aclarando que un partido de fútbol es solo eso, a pesar de la carga simbólica que puede tener.