Se analiza la reacción del gobierno ante la aparición de la bandera de Malvinas durante el Mundial y las declaraciones de Lionel Messi. Se sugiere que la "desesperación" del gobierno se debe a la apropiación que habían hecho de la selección argentina, la cual se vio cuestionada al mostrarse la bandera y al hablar Messi sobre las personas que la están pasando mal.
Se critica al vocero presidencial por posicionarse en contra de las palabras de Messi, argumentando que es un error del gobierno criticar al capitán en este contexto. La situación se enmarca como una nueva "derrota" para el gobierno, exacerbada por su propia prohibición previa sobre banderas con contenido político.