Se debate sobre la agresividad en el discurso político argentino, comparando a Javier Milei con otros referentes como Cristina Kirchner y Mauricio Macri.
Se menciona que las patillas de Milei son postizas y se cuestiona la veracidad de sus discursos, así como la de otros políticos que también han sido acusados de promover discursos de odio.