Se sostiene que el fútbol, por su carga comunicacional y emocional, hace que noticias como la de la bandera de Malvinas recorran el mundo más que las declaraciones de Milei.
Se contrapone la supuesta autopercepción de Milei como una de las personas más reconocidas del planeta con la realidad de que Messi es considerablemente más famoso, y que el fútbol genera un impacto global significativo.