Se analiza el Mundial como un importante acto político, especialmente en relación con Malvinas, y se considera una reivindicación social y política transversal.
Se menciona la controversia por la imagen de las Islas Malvinas exhibida por la selección, criticando la posible reacción de figuras como Monteoliva y señalando que este gesto dejó a Milei en offside.