Se critica la tendencia a pedir más a los jugadores de fútbol que a los políticos, especialmente en lo referente a cuestiones ideológicas y de representación.
Se plantea que la gente común vive de manera diferente a como lo hacen los jugadores de la selección, y que se cuestionan aspectos sin tener datos concretos.
Se cuestiona la supuesta crítica de Messi hacia el gobierno y se la tilda de "mala leche". Se recuerda que Messi envió respiradores durante la pandemia, mientras que Alberto Fernández organizaba fiestas.