Se critica el uso de las redes sociales por parte de la clase política argentina para apropiarse del relato en torno a la selección y a figuras como Messi, exacerbando la polarización.
Se menciona que, mientras las redes sociales se llenan de "odio y fracaso" por parte de la dirigencia política, la selección nacional representa "alegría y éxito" para la gente.
Se cuestiona la intervención de funcionarios, como la ministra de seguridad, en temas de la FIFA y se señala que la política intenta capitalizar el fervor deportivo, generando controversia y división.