La decisión de reorganizar la producción militar en Ucrania, bajo licencia rusa, generó una fuerte controversia política tras la destitución de un exministro clave.
El cambio provocó manifestaciones en Kiev y otras ciudades, evidenciando tensiones dentro de la cúpula militar y política del país. El exministro destituido era una figura popular, a quien se le atribuyen avances tecnológicos en el esfuerzo bélico ucraniano.