Desde su fundación, las FARC adoptaron una ideología marxista-leninista con el objetivo de establecer un Estado comunista. En las décadas de 1970 y 1980, el grupo creció en número e influencia, expandiéndose por regiones rurales.
Las FARC comenzaron a financiarse mediante el "impuesto revolucionario" a campesinos y comerciantes, y más tarde se involucraron en el narcotráfico, cobrando por cultivos de coca o controlando el negocio. Esta participación aumentó su poder económico pero también contribuyó a su estigmatización internacional.