Se genera una fuerte discusión entre panelistas sobre quién manda y quién habla por hablar, criticando a quienes opinan sin fundamento.
Un panelista defiende su derecho a hablar porque no lo mandan, mientras acusa a otros de ser "muñecos" y de hablar al cohete.
Surge un cruce con un diputado al que se le cuestiona su profesión y su supuesta falta de educación y oportunidades.