Se plantea una reflexión sobre la unidad argentina, comparando la pasión demostrada en el fútbol con la falta de unión en otros ámbitos, como la política. Se especula que Scaloni, de presentarse como candidato, ganaría las elecciones sin hacer campaña, pero se advierte que al involucrarse en la política partidaria, surgirían detractores.
Se critica la exigencia hacia el fútbol, mientras que a la clase política se le perdona la inacción a pesar de décadas en el poder. Se señala que los jugadores de fútbol logran que la gente olvide sus problemas cotidianos.