Keiko Fujimori formalizó su triunfo electoral en Perú, marcando el regreso del fujimorismo al poder 25 años después de la caída de su padre, Alberto Fujimori. Asumirá la presidencia el 28 de julio, con la promesa de un gobierno enfocado en el progreso, la paz y la recuperación de la confianza institucional.
Fujimori, la primera mujer elegida presidenta por voto popular, se comprometió a construir un Estado funcional que proteja y genere oportunidades, con énfasis en la seguridad. Perú enfrenta una década de inestabilidad política, con ocho presidentes desde 2016, y una grave crisis de seguridad.
El candidato de izquierda, Roberto Sánchez, rechazó la victoria de Fujimori y responsabilizó a su bancada por proteger a la expresidenta Dina Boluarte. El fujimorismo no contará con mayoría en el Congreso, lo que representa su primer desafío para asegurar la gobernabilidad.
A pesar de la división en el país, Fujimori busca la reconciliación y apela a las nuevas generaciones para lograr la unidad. Su gobierno enfrentará el reto de restaurar el orden y la confianza en un Perú que aún no logra sanar sus heridas históricas.