El gobierno de Estados Unidos, a través de una postura vinculada a la libertad de expresión, apoyó la exhibición de la bandera "Las Malvinas son argentinas" por parte de los jugadores de la selección argentina.
Esta acción generó repercusión internacional, con el gobierno británico solicitando a la FIFA una investigación al respecto. La bandera, una sábana de hotel intervenida, se convirtió en un símbolo y generó un aumento en las búsquedas sobre Malvinas a nivel global.
La situación escaló a nivel político-diplomático, con Donald Trump involucrado. El incidente evidenció la tensión geopolítica y la controversia sobre la soberanía de las islas, mientras el gobierno argentino intentaba evitar que se hablara del tema.