Continúa la acalorada discusión, con acusaciones de hablar al cohete y de ser maleducado.
Un panelista defiende su postura argumentando que solo se enoja si le hacen algo, y cuestiona la legitimidad de quienes hablan sin ser conocidos o sin haber ganado nada.
Se menciona la falta de respeto y la actitud de ciertos personajes que, según el panelista, hablan mal de él a sus espaldas.