Donald Trump insiste en la ilegitimidad de las elecciones de 2020, exagerando la influencia de China en su derrota, a pesar de que documentos desclasificados por su propia administración no aportan pruebas de fraude.
Pekín rechaza las acusaciones como falsas, mientras demócratas y expertos coinciden en la falta de evidencia que respalde las afirmaciones de Trump sobre la alteración de resultados electorales.