Carlos Belloso rememora su experiencia durante la colimba y la Guerra de Malvinas, destacando la perspectiva de su padre, quien veía el servicio militar como una oportunidad de maduración.
A pesar de la visión positiva de su padre, la realidad de la guerra se presentó de forma inesperada. Belloso fue instruido en infantería y artillería en Río Gallegos, participando en simulacros y prácticas de tiro, sin tener plena conciencia de la inminencia del conflicto bélico.