Carlos Belloso expone su reclamo de ser reconocido como excombatiente, argumentando que su presencia en el aeropuerto de Río Gallegos, vestido de militar y armado, lo califica como tal, a pesar de no haber combatido cuerpo a cuerpo.
Compara su situación con la de los combatientes caídos en el litoral marítimo, a quienes considera héroes, y lamenta no recibir el mismo reconocimiento. Cuestiona la vara utilizada para definir quién es combatiente y quién no.