Se continúa el debate sobre el apoyo a las políticas de género y los derechos. Se cuestiona si el "bancar" al gobierno de Milei implica estar de acuerdo con todas sus políticas, especialmente aquellas que afectan a las minorías y a los derechos humanos.
Se argumenta que la falta de condena pública ante ciertas acciones del gobierno puede interpretarse como un respaldo tácito. Se enfatiza la importancia de imaginar un futuro con políticas necesarias y no quedarse atrapados en debates sobre el pasado. Se defiende el derecho a pensar en un futuro mejor y a no resignarse ante las dificultades.