Las dietas de los senadores están enganchadas al aumento de los empleados legislativos, lo que genera un incremento automático de sus salarios. Esta práctica, establecida hace tiempo, busca evitar discusiones sobre la remuneración de los legisladores.
Sin embargo, en un contexto de crisis económica, este mecanismo de actualización salarial genera polémica, ya que los senadores ven incrementados sus sueldos al mismo ritmo que la inflación afecta a los ciudadanos.