El presidente Javier Milei habría colisionado sus intereses personales con los de la Argentina al priorizar negocios con el Reino Unido, incluyendo la exploración petrolera en Malvinas, sobre la reivindicación de soberanía. Esto se suma a su cercanía con Juliana Santillán y su impulso por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), lo que genera tensiones con la AFA.
La falta de diálogo entre el presidente y otros funcionarios, incluyendo la vicepresidenta, se evidencia en la organización de la llegada de la Selección Argentina. La decisión de Milei de no enviar funcionarios a recibir al equipo y la ausencia de autoridades en el aeropuerto contrastan con el protocolo de Estado observado en otros países, como España.
Se critica la desconexión de Milei con el sentimiento popular, especialmente al minimizar la importancia del partido contra Inglaterra. La falta de diálogo y la politización de eventos deportivos son señalados como problemas recurrentes en la política argentina.