Los salarios de los senadores han experimentado un crecimiento significativo en los últimos 26 meses, superando la inflación. En abril de 2024, un senador cobraba 2.900.000 pesos brutos, cifra que aumentó a 7.200.000 pesos en mayo de ese mismo año.
Este incremento se debió en parte a la creación de la "dieta número 13", que reemplazó al aguinaldo, llevando los sueldos netos de 1.700.000 a 4.000.000 de pesos. Posteriormente, las paritarias legislativas continuaron actualizando los sueldos, superando la inflación.
En abril de 2025, los salarios brutos de los senadores alcanzaron los 9 millones de pesos, y se proyecta que en agosto de 2026 lleguen a 11.800.000 pesos, basados en módulos y gastos de representación. A esto se suma un concepto similar al aguinaldo, que eleva el total, aunque algunos senadores, como Carlos Linares, han intentado justificar estos sueldos argumentando gastos adicionales y sueldos netos menores.
La comparación con la inflación es contundente: mientras la inflación acumulada en el período fue del 114,7%, los sueldos de los senadores crecieron un 296,55%, superando la inflación en aproximadamente 182 puntos porcentuales. Esto posiciona a los legisladores como los "grandes ganadores" en términos de aumento salarial respecto a la inflación.