Los senadores argentinos cobrarán una dieta bruta de casi 12 millones de pesos a partir de agosto, debido a que sus haberes están vinculados al gremio del personal legislativo.
Aquellos legisladores que renuncien a este incremento recibirán un salario de bolsillo de aproximadamente 7 millones de pesos.
Por su parte, los diputados, que no tienen actualización automática, perciben mensualmente 6 millones de pesos brutos, quedando 4.300.000 tras los descuentos.