Se destaca la diferencia salarial entre los senadores y la mayoría de la población, así como la existencia de fondos adicionales para gastos de asesoramiento, representación y desarraigo, además de pasajes aéreos.
Se plantea la necesidad de que los senadores trabajen activamente en sus funciones y debatan los proyectos de ley para justificar sus elevados salarios, especialmente en un contexto de dificultades económicas para gran parte de la sociedad.
Se sugiere que se publique quiénes son los senadores que cobrarán los 12 millones de pesos y quiénes se quedarán con salarios menores, para mayor transparencia, dado que son considerados empleados del público.