El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue protagonista en la entrega de premios del Mundial en el MetLife Stadium, buscando acaparar la atención mediática. Se observó su presencia desde el helicóptero presidencial hasta su accionar en el palco, donde se hizo notoria la presencia de vidrio antibalas, reflejo de la situación de seguridad interna en el país.
Durante el evento, Trump saludó a otros dignatarios, aunque la relación con algunos líderes como el presidente de México y el primer ministro de Canadá se describe como fría. Se relató una anécdota de cómo Trump empujó a otros presidentes en una cumbre para estar al frente, evidenciando su constante necesidad de protagonismo.
En la ceremonia de entrega de la copa, Trump se demoró en abandonar la foto principal, requiriendo la intervención de Gianni Infantino. Además, tras la derrota argentina, Trump cambió su opinión inicial sobre los favoritos, atribuyendo la victoria a España y mencionando su plan de ataque contra Irán. También se reportó que la presidenta de México no colocó medalla alguna, y Trump sugirió que el próximo mundial sería en China, excluyendo a Canadá y México.