Se destaca la considerable demora en la causa judicial que involucra a Martín Insaurralde y Jessica Cirio, que tardó tres años en determinar números contables, a pesar de la intervención de tres jueces.
Se cuestiona la celeridad con la que se actúa en otros casos para proteger a "amigos" o "asociados", en contraste con la lentitud en este tipo de investigaciones, y se insta a que la justicia avance sin más demoras.