Se describe una profunda crisis de confianza en el sistema político argentino, donde ni el gobierno ni los gobernadores quieren ceder poder o recursos, temiendo ser empobrecidos por el otro. Esta parálisis, según el analista, se asemeja a un duelo de "westerns" donde nadie dispara primero.
La predicción es que, ante esta situación, la solución más rápida y barata será acordar en empobrecer a la población. Los gobernadores recurrirán a aumentar impuestos como ingresos brutos, mientras que el gobierno podría implementar el impuesto a las ganancias, afectando a quienes realmente trabajan.