Se debate si la personalidad de los líderes influye más que la ideología en la toma de decisiones políticas y empresariales en Argentina. Se argumenta que la personalidad juega un rol crucial, especialmente en un contexto donde la ideología puede ser secundaria frente a la pragmática necesidad de gestionar.
Se pone como ejemplo a empresarios como Salustro, de Fiat, quienes deben adaptarse a los vaivenes políticos y sociales para tomar decisiones estratégicas sobre producción e inversión. Se sugiere que los empresarios son más pragmáticos y menos ideologizados en su accionar.