Se critica la estrategia de ciertos medios y figuras del ámbito político, como Dalbón, de intentar desviar la atención sobre la investigación a Chiqui Tapia, a quien se acusa de estar involucrado en movimientos millonarios a través de empresas fantasma.
Se argumenta que estos actores, junto a "soldados de Chiqui Tapia", difunden noticias falsas para desacreditar a Javier Milei y a medios de comunicación, sugiriendo que buscan "robar el fútbol".
Se plantea que la AFA, bajo el liderazgo de Tapia, estaría frenando negocios relacionados con la televisación y privatización del fútbol, lo que generaría la oposición de sectores empresariales y del gobierno.