Un informe de la consultora Docke Azul revela que una campaña de odio global contra Argentina se originó y potenció en redes sociales, especialmente en Twitter e Instagram. El estudio analiza cómo la conversación digital, alimentada por algoritmos, fomenta discursos de odio y amplifica acusaciones.
La campaña, que se intensificó tras el Mundial, se nutrió de distintas etapas: cuentas anónimas (algunas vinculadas a casas de apuestas rusas) y luego cuentas verificadas multiplicaron los mensajes. Posteriormente, influencers y artistas se sumaron, llevando la conversación a los medios tradicionales.
Los conceptos más mencionados en redes sociales fueron "racista", "Israel" (vinculado a la posición de Javier Milei y el apoyo a Netanyahu) y "Argenfifa" (acusación de favoritismo de la FIFA hacia Argentina). Estas acusaciones se mezclaron con la geopolítica y las posturas de Milei hacia Israel y Trump, creando una "ensalada" de información difícil de segmentar.