Se interpreta que las declaraciones de Pérez Reverte sobre la "sociedad violenta" no se refieren a la delincuencia común, sino que apuntan a criticar a Milei y su gestión.
Se vincula esta crítica con la "agenda WOKE" mencionada por el presidente, sugiriendo que existe una oposición política que busca desacreditar al gobierno actual, incluso utilizando interpretaciones de figuras públicas para tal fin.