Se anuncia la convocatoria a un paro nacional para el 3 de agosto, impulsado por la docencia y otras organizaciones, en rechazo al gobierno de Javier Milei.
Además del paro, se propone una "marcha de la bronca" en septiembre para expresar el descontento social. Estas acciones buscan manifestar la oposición a las políticas gubernamentales y la situación económica del país.
La movilización se da en un contexto de creciente tensión social y de críticas hacia la gestión del presidente Milei, buscando canalizar la frustración popular en protestas callejeras.