Se detalla cómo opera la maquinaria de desinformación financiada por Moscú, que utiliza consulados, agentes y medios "berretas" para difundir mensajes pro-Rusia y anti-occidente en el mercado hispanohablante.
Argentina es vista como un mercado influyente y vulnerable para esta estrategia, con el objetivo de generar un impacto mayor en América Latina.