Se vislumbra una ofensiva contra el gobierno, con dos vertientes principales: una pata piquetera, evidenciada en los recientes incidentes, y una pata sindical que planea un plan de lucha con paros por rama y gremio.
Esta ofensiva se enmarca en el inicio de un nuevo ciclo electoral, con la mira puesta en las elecciones de 2027. Pablo Moyano, desde Camioneros, expresó su deseo de que estas movilizaciones marquen el inicio de un plan de lucha y resistencia contra el modelo económico actual.
Se cuestiona la legitimidad de las protestas, sugiriendo que hay una manipulación de la situación y una espera a que finalizara el desempeño de la selección nacional para salir a la calle. Se plantea que la experiencia ciudadana no es la prometida y que el gobierno no logra impactar positivamente en la vida cotidiana de las personas.