Se aborda la operativa de las redes sociales para la difusión de material y la generación de campañas, comparándola con la forma en que funcionaba la "industria" de Jeffrey Epstein. Se menciona que se paga a personas para viralizar contenido, y que este tipo de operaciones son comunes en las redes.
Se señala la preocupante falta de control sobre este tipo de actividades, que pueden ser fácilmente orquestadas y difundidas a través de plataformas digitales, impactando la opinión pública y generando narrativas que pueden ser perjudiciales.