Se revela una presunta campaña de desinformación anti-Argentina, financiada por Rusia y originada en Bolivia, con el objetivo de desestabilizar a un gobierno occidental no alineado con Moscú.
Según fuentes españolas, esta campaña busca contrarrestar la alineación de Argentina con Estados Unidos e Israel, en contraposición a países como México, España y Brasil, que estarían bajo gobiernos de izquierda.