Se realiza un análisis crítico de los expresidentes argentinos, sugiriendo que muchos de ellos estuvieron motivados por el resentimiento y la necesidad de demostrar algo, en lugar de una vocación genuina de servicio público.
Se mencionan casos como Néstor Kirchner, Cristina Kirchner, Menem, De la Rúa y Dualde, interpretando sus acciones y trayectorias a través de la lente de sus supuestas frustraciones personales y sociales.
Se postula que esta tendencia a que los líderes argentinos sean "resentidos sociales" explica en parte la recurrencia de crisis y la falta de progreso en el país.