Se presenta al nuevo primer ministro británico, Andy Burkham, quien busca proyectar una imagen cercana a la ciudadanía. En una de sus primeras acciones, se le ve tomando una pinta de cerveza, como parte de su estrategia para conectar con los votantes.
Además de estas medidas de acercamiento, Burkham también planea reducir impuestos para mitigar el impacto económico en los británicos. A pesar de estos esfuerzos, enfrenta numerosos desafíos en su gestión.