Se critica la estrategia del gobierno de Javier Milei en la conformación del poder judicial, destacando la cobertura de cargos en el Ministerio Público y la Corte Suprema, así como las numerosas vacantes en el Poder Judicial Federal.
Se señala la falta de diversidad de género en la Corte Suprema y la ausencia de propuestas en este sentido, a pesar de que el gobierno anterior promovía la igualdad. Se menciona que Milei se encuentra con estas oportunidades para rearmar el poder judicial, pero se cuestiona la lentitud en la cobertura de estos cargos.
Se reitera la idea de que el gobierno busca un poder judicial a su medida, con un diseño ideológico que perdure y que brinde impunidad. Se hace hincapié en la necesidad de que los cargos importantes, como el de Procurador General, sean cubiertos con acuerdos amplios y consenso, tal como lo establece la Constitución.