El gobierno nacional impulsa una reforma electoral que incluye la posible derogación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Existen diversas posturas al respecto: mientras algunos sectores del oficialismo buscan eliminarlas para consolidar su poder y dividir a la oposición, otros, como la diputada Gisela Scaglia (Santa Fe), proponen reformarlas haciéndolas optativas.
Los gobernadores del PRO y de Córdoba han manifestado su acuerdo con eliminar las PASO, pero no con el sistema de colectoras. Esta división en la oposición genera incertidumbre sobre la aprobación de la reforma en el Congreso, donde el gobierno negocia para obtener los votos necesarios.
Se debate si la eliminación de las PASO beneficiaría al oficialismo, al fragmentar aún más a la oposición y potencialmente permitirle ganar en primera vuelta, similar a lo ocurrido en 2003 con múltiples fórmulas. La reforma electoral se interpreta como una estrategia del gobierno ante una percepción de debilidad electoral futura.